sábado, 20 de julio de 2019

Héroe y pesadilla.


Mientras intentaba conciliar el sueño, me acordé de un cuento, que dice así:
Había una vez una pequeña niña que comenzaba a conocer el mundo, pero a diferencia de los demás, ella no lo podía hacer a través de sus ojos, así que utilizó todos los recursos que tenía a su alcance:
Los oídos, el olfato, el tacto, el gusto, y por supuesto, su inteligencia junto con sus inmensas ganas de vivir, acompañada, claro, por su familia.
La pequeña se pasaba los días jugando con sus amigos, y por las noches regresaba a su casa feliz, porque ahí se encontraban las personas que más quería, y entre ellos, su héroe:
A él, lo adoraba más que a nada en el mundo, era perfecto, y pensaba que siempre iba a estar ahí para protegerla, por si algún día tropezaba, eso la hacía sentir muy segura, creía que podía conquistar ese bello mundo que ella misma ideó.
Pasaron algunos años, y la sonrisa de la niña estaba intacta, seguía creyendo en ella, y obviamente, en su héroe. Pero una tarde todo cambió, llegó a su casa, y ya no estaba, no iba a volver.
En ese momento el universo perfecto con el que le encantaba soñar, se había derrumbado por completo.
Pasaba las noches llorando preguntándose por qué? No entendía lo que pasaba, si lo único que hizo fue quererlo con toda el alma, no comprendía por que no era suficiente. Lo esperaba, pero su héroe se había marchado, olvidándose de ella. La pequeña inocente llegó a creer que era su culpa, y tardó años en comprender que no era así.
No podía entender que ese hombre que tanto amó la había dejado sola. Sí, tenía al resto de su familia a quienes quería mucho, pero ella lo necesitaba a él, y no estaba.
El tiempo siguió pasando y el dolor no cesaba, pero ya no podía llorar, y tampoco estaba dispuesta a que la sigan viendo sufrir. Los demás, intentaron protegerla a su manera, pero no se dieron cuenta que ella ya había comenzado a construir su coraza, una muy resistente, porque no iba a permitir que la volvieran a lastimar.
Transcurrió mucho tiempo desde aquella tarde, y casi no lo mencionaba, intentaba hacer como si nada pasara, como si su abandono ya no le afectaba, pero al llegar la noche, el daño provocado era más evidente que en ningún otro momento del día.
El mundo seguía su curso, y la ya adolescente tuvo que seguirle el ritmo con normalidad. Empezó a fingir sonrisas, y a esconder su dolor, porque todavía dolía, y mucho. De ese corazón alegre no quedaba casi nada, y esas ganas de comerse el mundo eran prácticamente nulas, sus miedos comenzaron a echar raíces hasta que la sobrepasaron, esa seguridad que tenía de sí misma ya no existía, y su autoestima calló en picada, lo que convirtió su vida social en un infierno. le costaba demasiado entablar conversaciones y ni se diga el hacer amistades, las pocas que tenía, las fue perdiendo, en gran parte por culpa de su impulsividad, su falta de tacto, se sentía reemplazable, y muy sola, incluso estando acompañada. Así que terminó por hacerse amiga de la soledad, ya no confiaba en casi nadie, y se volvió muy reservada con las personas.
Hoy, esa niña que alguna vez creyó en la vida, y en que los héroes si existían, se transformó en una mujer, quizá más pesimista de lo que debería, pero también mucho más fuerte, aunque se dio cuenta de varias cosas:
*que ese mundo perfecto con el que soñó, sigue latente en su interior, y a veces, a través de la música, algún libro, o el silencio se sumerge un rato dentro de él, a recordar lo hermoso que fue.
*que es la única que puede hacer algo por ella, porque nadie, nunca va a entender lo que su corazón sintió, mucho menos él, ya que jamás fue consciente de cuanto lo quiso esa niña.
*que lo importante es que ella sabe que está sanando, tal vez más lento de lo que quisiera, pero al fin se está curando.
*que nunca va a odiar al que alguna vez fue su héroe, porque su alma es demasiado noble como para hacerlo. y que el día que lo perdone completamente va a sanar sus heridas, y a volver a creer en la vida, y al fin va a entender, que su amor fue demasiado grande, y que ese hombre no se lo merecía.
 Se dio cuenta que aunque le cueste, va a volver a creer en ella, va a perder ese miedo que la atormenta, va a volver a ver a su casa como un hogar, y no como esa prisión en la que decidió encerrarse, va a volver a ser libre y a disfrutar del mundo.
Aunque para eso necesita, su tiempo, su espacio, y sobre todo, disciplinar su mente para recuperar esa fuerza de voluntad y fe en sí misma, esa que algún día supo tener.
Ella tiene claro que el camino es arduo, pero también sabe que cuenta con la ayuda necesaria para llegar a la meta y que lo va a lograr. Porque SI SE PUEDE.